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lápiz blanco cuarzo

El Obrador · Espacio VENUX · Casa Decor
DISEÑO DE COCINA
EFÍMERO | MADRID | ESPAÑA
25 m2

El Obrador nace de una escucha atenta del lugar y de la memoria del propio edificio que acoge Casa Decor 2026: el Palacio del Marqués de los Vélez y Conde de Niebla. Un espacio que, tras su transformación en convento en 1926 por la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, convirtió lo cotidiano en ritual, y lo funcional en un ejercicio de recogimiento y contemplación.

Diseño de cocina para el espacio Venux

A partir de esta herencia se recupera la idea del antiguo obrador conventual como origen conceptual, entendiendo la cocina no solo como un espacio funcional, sino como un lugar de proceso, cuidado y transformación. El proyecto pone en valor las múltiples aplicaciones de la piedra sinterizada de VENUX, trascendiendo su uso como revestimiento o encimera para integrarla en la propia construcción del espacio.

Las colecciones seleccionadas Taj Mahal y Laurent configuran un lenguaje material basado en el contraste claro-oscuro, en diálogo con el binomio blanco y negro propio de la austeridad monacal. Este juego de tonalidades remite a los hábitos de las monjas y construye una atmósfera serena y contenida, donde únicamente dos piedras articulan toda la propuesta.

La arquitectura como herramienta de orden y transformación

La intervención se desarrolla desde el respeto absoluto por la arquitectura existente, entendida no como un contenedor neutro, sino como una memoria construida. El espacio, de planta trapezoidal, se regulariza mediante un sistema de pilastras que ordena la percepción y construye una secuencia que acompaña la mirada hacia el interior, generando una lectura más contenida y ortogonal del conjunto.

Sobre esta estructura se traza una reinterpretación de la bóveda de tracería que remite al lenguaje de los claustros monacales, reforzando la verticalidad y la sensación de recogimiento. La bóveda se materializa en tela de retorta blanca típica de los hábitos de las monjas, que introduce una dimensión ligera, etérea y casi suspendida que envuelve el espacio.

Diseño de interiores a la altura de la relevancia histórica del edificio

El acceso se concibe como un umbral contenido que conduce a una estancia de gran altura, donde la escala y la luz adquieren protagonismo. La iluminación se entiende como una condición atmosférica constante, un estado de amanecer permanente que suaviza las superficies y construye una lectura pausada del espacio.

La cocina se divide en la zona de refectorio y de obrador. En el refectorio, la atmósfera se controla mediante la reinterpretación de la antigua ventana, transformada en un plano regulado que unifica la luz y evita la variación, reforzando una percepción continua y serena en la que el tiempo parece suspendido.

En este mismo plano de calma, junto a la vidriera, dos asientos monolíticos de diseño propio emergen como piezas silenciosas, construidas a partir de las mismas piedras sinterizadas de VENUX empleadas en todo el proyecto.

The heart of the kitchen

En el centro se sitúa la gran isla desarrollada por REKKER y comercializada por Línea 3 Cocinas (Madrid). Concebida como el corazón del obrador, recupera el lugar donde históricamente se desarrollaba la actividad cotidiana para transformarlo en el principal espacio de encuentro. La combinación entre la madera ranurada y la piedra sinterizada establece un equilibrio entre calidez y solidez, entre textura y precisión, convirtiendo la pieza en el elemento organizador de la propuesta.

El retablo contemporáneo

Al fondo, el sistema de columnas se plantea como una reinterpretación contemporánea del retablo. Cerrado, actúa como pieza escultórica integrada en la arquitectura; abierto, revela los elementos necesarios para el funcionamiento del obrador moderno, como los electrodomésticos de Siemens.

Un plano contenido donde la cocina se vuelve invisible y lo esencial permanece. Tecnología, artesanía y espiritualidad se entrelazan, y el gesto de cocinar recupera su dimensión ritual.

El Obrador se concibe así como una arquitectura que recupera la memoria del lugar para transformarla en experiencia. Un espacio donde materia, luz y estructura devuelven a la cocina su dimensión más esencial: la del gesto cotidiano convertido en ritual.

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